domingo, 4 de noviembre de 2018



Acabo de leer Neblina Púrpura, de Vernor Muñoz. Un relato que, a la manera de los mitos, recrea ante nosotros fragmentos de unas vidas que transcurrieron en San José de Costa Rica entrelazadas por las rutinas de una banda de rock que, como tantas otras en nuestros países de América Latina y el Caribe, solamente dejó un disco impreso en una compilación provinciana de “lo mejor de la nueva ola”.

A pesar de haber crecido en la época de irrupción los Beatles, el twist, el rock, mi mundo no fue el de la música. Si el de los libros. No se ninguna canción completa, en ninguna lengua, ni las viejas melodías de los bambucos y los pasillos colombianos que inevitablemente se cantan en las noches cálidas de vacaciones o en las reuniones familiares, y menos las de los clásicos en inglés que se mencionan en el libro. Pero eso no quiere decir que esa música no haya formado parte de mi vida. Todavía me acompaña. La vida no es posible sin música.

Si en Cómo ríe la luna, la anterior novela de Vernor, la música es un telón de fondo que acompaña todo el relato y le da contexto, en Neblina purpura salta al primer plano. Es a su ritmo que se construye el relato; sus compases y tiempos marcan la aparición de los personajes y pautan sus desarrollos, la manera como entrecruzan sus destinos, construyen sus futuros y rememoran sus pasados. Todo eso para dejarnos ver su presente, que es memoria enactiva. No resulta extraño pensar que Neblina púrpura es una exploración en las profundidades de los pliegues y las particiones de los mapas nocturnos sobre los que se construyó Cómo ríe la luna.

Es un relato breve, cerrado, con una estructura simple, de dos tiempos, matizada por compases bien definidos, con desenlaces progresivos, sorprendentes; narrados con “solos”, “pulsos”, “improvisaciones” y “amplificaciones”, en un lenguaje poético, de metáforas potentes que le dan densidad y lo llevan más allá de la descripción llana. En superficie y en profundad, su lectura fue como un sorbo de agua fresca en un día caluroso.

sábado, 6 de octubre de 2018

REFLEXIONES A PROPÓSITO DE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN BRASIL

Por: Omar Orlando Pulido Chaves




Según los últimos datos, Bolsonaro, candidato de la extrema derecha, tiene el 35% de favorabilidad en la intención de voto de los brasileros y Haddad el 22%. Si se tiene en cuenta que el 25.4% de la población (52 millones) vive por debajo de la línea de pobreza, cuesta entender que la extrema derecha pueda obtener una victoria en estas elecciones, aún en segunda vuelta. El asunto no es tan simple, pero si cabe la pregunta sobre por qué el quinto país más desigual del mundo, según los últimos datos del Banco Mundial, opta por el autoritarismo, la discriminación, la fuerza y la represión. Es el fenómeno cultural que marca el signo de estos tiempos, con muy pocas excepciones. Más que formular un vaticinio sobre lo que pueda ocurrir este fin de semana, me interesa aproximarme al fenómeno de la derechización de los votantes como fenómeno recurrente en el mundo en la coyuntura actual.

Si esta situación se lee desde el concepto de hegemonía se podría afirmar que en las concepciones de estos votantes que marcan las tendencias predominan los imaginarios del autoritarismo y la dominación sobre los del consenso y la democracia. Y la razón de ello habría que buscarla en el efecto masivo que ha tenido en la ciudadanía el hecho de que todos los años de gobierno del PT no fueron suficientes para marcar una diferencia que los distinguiera radicalmente como alternativa expansiva capaz de transformar al país en la perspectiva del “otro mundo posible” prometido por el Foro Social Mundial. Se podría decir que faltó radicalidad, no se construyó un nuevo Estado, no se cambiaron las bases de la desigualdad, aunque pudo disminuirse la brecha y colocar al país como nueva economía emergente (BRICS). Por el contrario, Lula y Dilma, personificaciones de la esperanza de cambio, fueron atrapados en el torbellino mediático ocasionado por la corrupción de los funcionarios públicos y los empresarios privados, dejando ante la ciudadanía la sensación de que nada había cambiado: “Hechos son amores y no buenas razones” dice el adagio popular, forma en que se expresa el sentido común. Y cambiar unas correlaciones de fuerzas para construir una nueva sociedad no es tarea fácil y de corto aliento. Se necesita tiempo, pero se deben alcanzar resultados en el corto y en el mediano plazo. Y esto es lo que la gente no ve.

El juicio de la población no es “experto”, es de sentido común. Se mueve en la superficie, no capta las sutilezas de las profundidades; se puede decir que se construye sobre un “pensamiento concreto” que mira lo inmediato y la condición de vida particular de cada uno. No es un juicio de militante político ni de analista. Se mueve con la “racionalidad”, si se perdona la expresión, de la “fe del carbonero”. Y esta manera de entender el mundo es proclive a identificarse con el “orden”, el “respeto a la autoridad”, la “disciplina”, porque son la base de las concepciones del mundo que leen el universo desde la perspectiva teleológica (de causa y efecto) que occidente heredó de Newton. En estas concepciones no caben las complejidades del desorden, la entropía, las catástrofes, los “atractores extraños”, que pautan el movimiento del universo según los nuevos paradigmas. Para la extrema derecha y para la gente “sencilla”, la falta de autoridad genera desorden; y si este no se controla genera caos. No se entiende que todo equilibrio es inestable, que el caos genera nuevo orden. Por eso se necesita la fuerza. Allí no cabe la idea de que a una mayor complejidad corresponde una mayor capacidad para resolver las tensiones y las dificultades que esta genera. Pero ocurre también que quienes se presentan como los llamados a realizar el cambio parecen no entender esta regla simple del pensamiento complejo y de los procesos de auto organización.

Atendiendo a todo lo anterior, el resultado más probable será el de una nueva derrota del heredero de Lula y Dilma, un improvisado candidato de última hora que no es el uno ni la otra, quienes, desde la lógica de los “sencillos”, tampoco hubieran tenido una segunda oportunidad. ¡Ojalá me equivoque!


lunes, 2 de abril de 2012

SEMINARIO INTERNACIONAL. Tegucigalpa, Honduras.

Marzo 28 a 30 de 2012

"Derecho Humano a la Educación en América Latina: Cambios Legislativos, Políticas Públicas y Participación de la Sociedad Civil"


Plenaria Hotel Honduras Maya

Convocado por la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), el Fondo Regional de Educación de la Sociedad Civil de América Latina y el Caribe (FRESCE), el Foro Dakar Honduras y Fé y Alegría Honduras, el Seminario se llevó a cabo en el Hotel Honduras Maya y en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán. Participaron las organizaciones vinculadas al Foro Dakar, con amplia representación de las organizaciones indígenas, docentes, estudiantes, universidades y representantes de la Cooperación Internacional con sede en el país.

Lic. Regina Andrade
Rodolfo Meoño
El evento incluyó una exposición amplia y detallada del contenido del DHE y de la normativa internacional sobre DDHH, a cargo del especialista Rodolfo Meoño, de Costa Rica; un panel sobre la manera como está incorporada esta normativa en la Ley Fundamental de Educación recién aprobada por el Congreso Nacional de Honduras y la presentación de la Ley Fundamental a cargo de la Licenciada Regina Andrade y el Licenciado Simón Membreño, de la Secretaría de Educación. 
María Oviedo Campaña Boliviana por
el Derecho a la Educación

También se presentaron las leyes de educación vigentes en Bolivia y Ecuador, por parte de María Oviedo, de la Coalición Boliviana por el Derecho a la Educación; y Francisco Cevallos, del Contrato Social por la Educación del Ecuador.
Francisco Cevallos
Contrato Social por la Educación







El día 29 de marzo se realizó la presentación de un avance de la investigación sobre Cooperación Internacional para la Educación en América Latina y el Caribe: La Inciciativa Vía Rápida - Educación Para todos-, del Banco Mundial, a cargo del Consultor Regional Orlando Pulido Chaves, y del estado de la investigación nacional, a cargo del consultor Juan Martín Hernández.

Orlando Pulido
Consultor Regional
Juan Martín Hernández
Consultor Honduras

Foro Dakar Honduras

Lic. Reina Aguilar
El futuro de la EPT y el DHE en Honduras en el contexto de la Ley Fundamental de Educación fue presentado por la Licenciada Reina Aguilar, de la Mesa Redonda de Cooperantes Externos en Educación (MERECE).

Por último, se realizó un panel sobre el tema de la financiación de la educación, a propósito de la Ley Fundamental.

lunes, 19 de marzo de 2012

EDITORIAL DIARIO EL TIEMPO: Formación de maestros, profesión y trabajo docente (reseña)

Nota de FLAPE:

De manera recurrente se habla de la mala calidad de la formación de los docentes en Colombia y se señala como una de las causas de la deficiente calidad de la educación. No se puede negar que el tema docente es central para la garantía plena del derecho a la educación de toda la población y que en los últimos años ha sido objeto de creciente interés por parte de organismos internacionales como UNESCO. Sin embargo, también hay que decir que, a pesar de este interés, el tema docente se sigue considerando de manera superficial y fragmentada por parte de los gobiernos y los críticos del magisterio y sus organizaciones.

El tema de la formación de docentes es un claro ejemplo de ello. Se culpa a los docentes de la mala calidad de la educación recibida por los estudiantes y se insiste en abordar el problema de manera aislada respecto de las demás dimensiones que constituyen la Cuestión Docente, tales como el trabajo y la profesión, el estatuto intelectual de los maestros, la organización y la participación, la gestión educativa y escolar; la participación en el diseño, la implementación, la evaluación y el seguimiento de las políticas educativas, para citar algnas de las más importantes. No se considera, por ejemplo, el impacto que han tenido para la educación en el país la existencia de dos estatutos docentes y la inexistencia de una ley estatutaria que garantice plenamente el derecho a la educación. El tema de los recortes a la financiación de la educación por la vía de los Actos Legislativos también se deja de lado para centrar la atención en una visión recortada y simple del tema de la formación.

Las acciones de formación se reducen a cursos regulares, diplomados formales y PDF´s dirigidos a los maestros en ejercicio, mientras la formación inicial es objeto de total desinterés o se asume en el marco de procesos de acreditación y certificacíón de la calidad más dirigidos a intervenir el mercado de oferta educativa que a resolver seriamente los problemas de la formación.

El caso de las Escuelas Normales Superiores y de las Facultades de Educación ilustra claramente esta situación. Las escuelas normales están amenazadas en razón de los condicionamientos de la acreditación y de las precarias condiciones en que desarrollan su labor. Las facultades de educación compiten en la parte baja de la tabla de ofertas educativas de nivel superior y su supervivencia depende de la posibilidad de autostenimiento que puedan generar, inclusive en las universidades oficiales.

Desde hace años se abandonó el tema de la necesidad de crear y fortalecer un Sistema Nacional de Formación Docente (SNAFD) con total apoyo del Estado, en parte por la tendencia creciente fortalecer la privatización y la mercantilización de la educación, y en parte por el desprecio que la mayoría de los gobiernos ha tenido por la voz de los maestros y sus organizaciones gremiales. La inexistencia del SNFD es un síntoma revelador de la importancia concedida el tema por parte de las autoridades educativas.

La tendencia a poner en evidencia los problemas de la educación cada vez que se publican los resultados de las pruebas censales es otro de los síntomas del enfoque desde el cual se viene tratando el tema educativo en el país: un enfoque administrativista y gerencial, cíclico y repetitivo que deja de lado las acciones permanentes y estructurales que requiere la reforma del sistema educativo.

Para no ser desconsiderados y rescatar el sentido positivo que puedan tener manifestaciones como las del editorial que presentamos a continuación, destacamos que el tema haya sido objeto de una posición editorial distinta a la del registro de los disturbios estudiantiles o las marchas de maestros, y que llame la atención sobre lo que es, sin duda, el tema más importante que debe abordar la reforma educativa. La educación es un asunto público.

Orlando Pulido Chaves
Coordinador General
Foro Latinoamericano de Políticas Educativas (FLAPE)

Editorial: Los maestros del futuro

A los propios maestros les queda el desafío de la autocrítica

Que la calidad de los profesores es uno de los factores que contribuyen a una mejor educación es una realidad que pocos hoy ponen en discusión. Junto con variables como el equipamiento de las escuelas, el número de estudiantes por salón y el entorno socioeconómico de la comunidad, entre muchas otras, el nivel de formación de los maestros influye en los contenidos que los más jóvenes reciben y en su capacidad de asimilarlos.

Por ese motivo, preocupan tanto los resultados de las Pruebas Saber Pro del año pasado, dados a conocer el jueves anterior por el Ministerio de Educación y el Icfes. Por varios años, los universitarios del país han venido presentando estas evaluaciones sobre ciertas competencias básicas antes de salir al mundo laboral. El Gobierno busca así medir la comprensión de lectura, el dominio del inglés, el razonamiento cuantitativo y la capacidad de expresar correctamente ideas por escrito de los próximos graduados.

En noviembre del 2011 les tocó el turno a cerca de 146.000 estudiantes, dentro de los cuales había 11.889 pertenecientes a programas de las ciencias de la educación. El panorama general de estos futuros maestros no es muy alentador. Sólo en el área de escritura el balance es positivo: 43 por ciento de ellos alcanzó niveles aceptables frente a un promedio nacional de 40 por ciento. En las tres restantes dimensiones, los educadores registraron los más precarios desempeños generales en comparación con el resto de programas universitarios.

Estas estadísticas no sólo reflejan vacíos en la actual preparación que ofrecen las licenciaturas sino que también activan alarmas ante el desempeño futuro de los profesionales. Si quienes están a cargo de enseñar a leer, escribir y contar no lo hacen bien, pocas esperanzas les quedan a las pequeñas mentes que deben formar. Lo más grave es que estas alertas no son nuevas y se vienen debatiendo desde hace tiempo.

Que los maestros se 'rajen' en estas evaluaciones oficiales no debe generar mayor sorpresa. El impartir la enseñanza primaria y secundaria no se cuenta entre las profesiones más apetecidas y atractivas para los bachilleres. Las razones para este prestigio tan bajo son múltiples y van desde la remuneración económica hasta el reconocimiento social. En cuanto al primer aspecto, los datos del Observatorio Laboral del Ministerio de Educación son contundentes. En el 2009, mientras el salario promedio de los universitarios recién graduados era de 1,3 millones de pesos al mes, el de los profesores está en un promedio de 935.000 pesos.

Frente al estatus del maestro, Colombia no es la única sociedad con ese reto. Un reciente informe de la OECD le recomienda a EE. UU. elevar el nivel de sus educadores como una de las estrategias para mejorar la calidad de su educación. Si bien la paga es un elemento fundamental en el prestigio de las profesiones, países líderes en este tema, como Finlandia y Singapur, han desplegado otros estímulos más ligados al liderazgo y la capacidad transformadora de la enseñanza. En Corea del Sur, los profesores son tratados de "constructores de la nación" por su papel en la generación del capital humano.

A los propios maestros les queda el desafío de la autocrítica. La politización del magisterio público en Colombia, un gremio que hoy tiene varios senadores, se interpone tradicionalmente a los esfuerzos para la evaluación y la medición de los docentes. Sin una responsabilidad directa y cuantificable de la enseñanza en las aulas es difícil diferenciar los buenos educadores de los malos y premiar a quienes desarrollan las mejores prácticas pedagógicas. Al final, solo queda la mediocridad. Como en las Saber del 2011.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-11380861
Publicación: eltiempo.com

Sección Editorial - opinión
Fecha de publicación: 19 de marzo de 2012,

jueves, 4 de agosto de 2011


¿THE WORDL BANK AS A NEW GLOBAL EDUCATION MINISTRY?

Proposed education strategy lacks a focus on human  rights.

"The Bank seems to be casting itself as a global education ministry, adopting a political role in the regulation of education according to economic values. The Bank has designed an education system under a harmonised global economic framework that reduces the value of education to a productive service and depoliticises the role of government in education, learning and development".
Zoe Godolphin
University of Bristol School of Law
For a longer, fully-referenced version of this briefing, see:

martes, 26 de julio de 2011

EL BANCO MUNDIAL LANZÓ SU ESTRATEGIA EDUCATIVA 2011- 2020 "APRENDIZAJE PARA TODOS"



"Es un documento profundamente reduccionista, que orienta la educación apenas para el crecimiento y el desarrollo económico y hacia la "empleabilidad" y las competencias que responden al mercado de trabajo. El paradigma que contiene se basa en "outputs", o resultados, y condiciona el financiamiento a esos resultados esperados. En el corazón de este paradigma está un sistema de evaluación estandarizada de maestros y de alumnos, con una lógica de premio y castigo. Como parte de la estrategia, el Banco mismo estará desarrollando sus instrumentos de evaluación. De hecho, esa lógica, y el paradigma de los resultados, ya está en el discurso de muchos donantes y agencias de cooperación. En ese mismo documento, el Banco plantea una nueva definición de "sistema educativo", que va más allá de lo público, para incluir toda y cualquier iniciativa educativa que responda a las competencias que exige el mercado, incluso aquí las instituciones privadas CON fines de lucro".                                                                  
Camilla Croso
Presidenta de la Campaña Mundial por la Educación 

martes, 28 de junio de 2011

DECLARACIÓN RED ESTRADO CHILE

A propósito de las movilizaciones estudiantiles recientes

Hoy día en Chile miles de estudiantes y docentes secundarios y universitarios están reclamando una reforma del sistema educativo, mayor financiamiento público y cambios en el acceso a la universidad.

Detrás de la crisis actual, hay un sistema educativo que se ha convertido en un campo de intereses económicos con muchos sectores involucrados, producto de un proceso de privatización creciente a partir de los '80, en plena dictadura, que luego siguió en aumento con los gobiernos socialdemócratas de la Concertación.

Antes de los '80, en Chile el Ministerio de Educación manejaba la administración educativa y teníamos un 90 por ciento de educación pública con financiamiento del Estado. Desde el '81, el sistema de administración escolar pasa a manos de los municipios. Junto con esto cambia también el sistema de financiamiento, que empieza a pensarse a partir de la demanda. Los establecimientos educacionales se financian con un monto que se define por alumno. Entonces si disminuye la matrícula, disminuye el financiamiento, y así empieza a funcionar en la educación la lógica del mercado, la demanda y la competencia.

Ambas reciben el mismo financiamiento público. La diferencia es que las escuelas privadas pueden, además, cobrar a las familias. Y como si esto fuera poco, tienen un sistema exclusivo de elección de alumnos. Además, opera un Sistema de Medición de Calidad de la Educación (Simce), que mide el aprendizaje de los estudiantes de modo estandarizado. Entonces empieza toda una campaña en la prensa donde los establecimientos públicos tienen malos resultados, cuando lo que sucede en realidad es que en la escuela municipal se concentra la población de mayor pobreza. 

El resultado es un sistema absolutamente segmentado, donde los colegios privados seleccionan a los alumnos con mayor nivel sociocultural y mejor rendimiento. Se pierde la democracia de lo público pues ya no se comparte con otro distinto; cuando el aprendizaje se produce en contextos de heterogeneidad. Mientras hasta 1990 teníamos alrededor del 75 por ciento de educación pública, hoy en Chile sólo el 37 por ciento de la matrícula total se encuentra en instituciones públicas, y lo que se prevé es seguir bajando, hasta que el sector público llegue a ser de un 30 o un 25 por ciento.

En Chile no existe educación superior gratuita. Las universidades públicas tienen que autofinanciarse, a través de la matrícula y aranceles que pagan los alumnos (en promedio USD 5500 al año), porque el Estado les entrega un financiamiento basal directo, en promedio, de solo un 12 por ciento. Hay un porcentaje de alumnos con becas, pero muy bajo. También se puede acceder a un crédito con aval del Estado, pero con altas tasas de interés.

Por otra parte, a partir de 1980, empieza el crecimiento desenfrenado de las universidades privadas, que en Chile prácticamente no existían. Aun cuando el lucro se encuentra expresamente prohibido en la ley, se inicia un crecimiento escandaloso del negocio lucrativo de la educación superior bajo distintos subterfugios.

Toda la educación superior privada recibe fondos públicos. El Estado entrega un aporte fiscal indirecto subvencionando a las universidades por número de estudiantes con altos puntajes en la prueba de ingreso a la universidad. Por otro lado, la educación técnica superior se privatizó completamente, se vendieron o entregaron en concesión a las empresas privadas, sin recibir subsidio alguno del Estado, cuando es ahí, donde va la gente que no puede ingresar a la universidad.

Un escenario complejo

Nuestro modelo de desarrollo económico y político se sustenta sobre la Constitución impuesta en 1980, en plena Dictadura, donde priman los derechos privados y de mercado, por lo que se requieren cambios legislativos de fondo.

La Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), promulgada por el dictador Augusto Pinochet el día antes de dejar su cargo, en 1990, consagra lo iniciado en los '80: municipalización, cambio en el financiamiento y privatización.

Tras las grandes movilizaciones estudiantiles del 2006 (revolución pingüina), el 2009 se hace una reforma y la LOCE es reemplazada por la Ley General de Educación (LGE), cuyo primer proyecto parecía tener buenos principios, pero bajo un acuerdo entre las cúpulas políticas, terminó siendo una ley peor que la anterior, consagrando el lucro y la selección. Después de ello, han salido nuevas leyes complementarias, que clasifican a los colegios de acuerdo con sus rendimientos: regulada a través del premio, el castigo y el incentivo.

Hoy los distintos actores movilizados demandan un cambio sustancial del actual modelo chileno.

Para mayor información los invitamos a visitar:

ESTRADO - CHILE